lunes, 29 de febrero de 2016

Ciudad de México (Ex Distrito Federal)

"Que no caigan en la bajada
Ni en la subida del camino,
Que no encuentren obstáculos
Ni detrás ni delante de ellos,
Ni cosa que los golpee,
Concédeles buenos caminos,
Hermosos caminos planos."

Popol-Vhu

Cuando uno viaja conoce mucha gente. De todas partes. Incluso, de lugares muy cercas a los de casa. Durante nuestra estadía en Playa del Carmen habíamos conocido a dos chicas de Florencio Varela, una de las cuales estaba viviendo en CDMX y con la cual teníamos conocidos en común. Y como nos había dicho que le avisemos cuando estemos por allá, y como tomamos muy en serio su palabra, así lo hicimos. 

Entonces Ale nos recibía en su casa y colaboraba a nuestra causa prestándonos un lugar donde quedarnos por unos días. 

Llegábamos a esta gigante ciudad, de un total de 20 millones de habitantes aprox. (convirtiéndola en una de las ciudades con mayor densidad poblacional del mundo). Una ciudad con tantísimos lugares para visitar y recorrer. Tan grande que si uno no salía con el día, más o menos, planificado se perdía caminando. 

Y así nos pasó el primer día. Salimos tarde, con la idea de caminar la CDMX como si fuese un pueblito. Grave error. No terminamos haciendo nada, más que frenar para almorzar algo. 

Por la noche salíamos con Ale y sus amigos a festejar un cumpleaños, tomar unas chelitas y comer unos tacos. 

Como aprendemos rápido, el día siguiente fue más pensado. Salimos temprano para llegar a los Bosques de Chapultepec, donde paramos a tomar unos mates al solcito  rodeados de ardillas. 

Pequeño roedor

Subimos hasta el Castillo, pero solo a mirarlo desde fuera, ya que el presupuesto para museos estaba recortado y el elegido era el Museo Nacional de Antropología. 

Castillo de Chapultepec

Museo Nacional de Antropología

Uno de los museos más importantes de Latinoamérica, ya que tiene salas que exponen desde el poblamiento de América hasta otras dedicadas a todos los pueblos que componen la cultura mexicana. 

Si bien nos llevó una cuantas horitas recorrerlo, valió la pena. Principalmente para entender un poco más de su historia, de sus orígenes, de la conquista y destrucción de la ciudad de Tenochtitlan. 

Mural

Mosaico diversidad humana

Tenochtitlan

Piedra del sol 

Ya almorzados pero cansados, caminamos por el Paseo de La Reforma y sus calles cercanas donde se encuentran los monumentos de la Independencia y el de la Revolución. 

El Angel

Monumento a la Revolución


Un día largo, pero todavía no terminaba. Antes de subir al departamento, nos cruzamos con un personaje actual muy conocido. El Papa Francisco. Llegaba a México de visita y pasaba justo por nuestra calle. Un evento que movilizó increíblemente al país, que tiene a la segunda población más grande de católicos del mundo (después de Brasil). 

Francisco

Llegaba el fin de semana. 

El sábado lo dedicábamos a recorrer el barrio de Coyoacán y el museo de Frida Kahlo. Un barrio muy lindo, bohemio y tranquilo, lleno de verde. Aprovechando el día soleado, paseamos por su plaza, sus mercados, nos sentábamos a ver la gente pasar. 

Allí mismo estaba el museo de Frida. También conocido como la casa azul, fue donde Frida creció y junto a Diego Rivera vivieron durante varios años. Un museo muy completo y entretenido, muy interesante, que repasa la vida (bastante dura) de esta mujer que supo ser la pintora más importante de América del siglo XX. Pero lo que más nos sorprendió, por encima de su obra, fue la fuerza, voluntad e inteligencia, con que esta mujer vivió. (Para conocer un poco más sobre su vida y obra les recomiendo la película Frida). 

"Pies para qué los quiero, si tengo alas pa' volar"

"Las apariencias engañan"

"Viva la vida"

El domingo, un poco más descansados ya que no habíamos hecho más que cenar y mirar una película la noche anterior, nos íbamos a conocer la zona arqueológica de Teotihuacán. Aquí se encuentra lo que fue una de las ciudades más importantes de la época prehispánica y que ya se encontraban en ruinas cuando llegaron los aztecas. 

Domingo entre ruinas

Pirámide del Sol I

Caminamos a través de la Calzada de los muertos. Subimos a las pirámides del Sol, de la Luna y de la Serpiente Emplumada. Entramos al museo y también esquivamos cientos de mexicanos, que por ser domingo tenían entrada libre a este tipo de lugares. Un lugar con una energía muy fuerte, que nos movilizó bastante e hizo que fuese una de las ruinas que más nos gustaron de todo México. 

Pirámide del Sol II

Vista del Sendero de los Muertos

Pirámide de la Luna

Detalles (Pirámide de la Serpiente Emplumada)

El lunes era nuestro (primer) último día en la CDMX. Y nos tomábamos revancha del primer día. Esta vez caminábamos por el centro, pero ya sabiendo que calles tomar y que lugares visitar. Sin contar que para esta altura dominábamos a la perfección el sistema de metro, que le permitía a uno llegar de un punto a otro de la ciudad sin ningún problema. Bastante llamativo resulta cómo muchos de los edificios de la ciudad se encuentran torcidos o hundidos. Esto se debe a dos causas principales. La primera, la ciudad esta edificada sobre lo que era la antigua Tenochtitlan, que a su vez estaba construida en un "pantano", por lo que el suelo no es lo suficientemente firme. La segunda, el devastador terremoto de 1985.

Conocíamos entonces el Palacio Postal, el Palacio de Bellas Artes y el Zócalo y la Catedral (esta vez sin vallas ni sillas que esperaban por el Papa y arruinaban el paisaje).

Palacio Postal

Palacio de Bellas Artes

El Zócalo


Nos despedíamos con un atardecer desde la vista del piso 21 y a la mañana siguiente partíamos con destino a Guanajuato, donde había gente que ya nos esperaba para recibirnos con los brazos abiertos.

Atardecer 21

Fragmento Popol Vhu


domingo, 28 de febrero de 2016

Puebla

Bienvenidos a Puebla

A Puebla de Zaragoza llegamos rápido, muy rápido. Compartimos el viaje (a través de BlaBlaCar) con 2 señoras, una de las cuales (quien manejaba) tenía espíritu de piloto de F1, pero no así la habilidad. 

Después de un viaje tenso, nos recibía en su casa Lupita, con quien ya habíamos estado en Tehuantepec. 

Tal vez fue que llegamos desorientados o con pocas expectativas, pero esta ciudad nos sorprendió ya que nos gustó muchísimo. Tiene un centro histórico muy bonito y tranquilo, por el cual caminamos horas y horas. 

Una de las cosas que más nos llamó la atención fue que cuando uno alzaba la cabeza, sea en la dirección que sea, siempre veía, al menos, una iglesia. 

Catedral I

Catedral II


Entonces, los primeros días los dedicamos para recorrer el centro. Conocer la Catedral, algunas callecitas y paseos especiales. Siempre muy coloridos. Colores que no perdían su llamativo durante la noche, puesto que se transformaban en algo más cuando las lucecitas se encendían. 

Colores de la Heroica

Lucecitas

Paseo de los artistas

Al pasar unos días llegaba también Tania, y aprovechábamos estar juntos de nuevo para ir a conocer un pueblito llamado Cholula. 

Este pueblo tiene 2 particularidades: la primera, posee una pirámide (cuya base, con 400 metros por lado, es la más grande del mundo), la cual los españoles destruyeron y construyeron un templo en su cima. Una imagen más que clara de la imposición de una cultura sobre otra y de las infinidades de construcciones, elementos, conocimientos, y muchas otras cosas, que hemos perdido. A veces pareciera que la evolución nos ha llevado a un desaprendizaje. 

Pirámide de Cholula


La segunda de las particularidades, su vista de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, segunda y tercer montaña más alta de México, con 5500 y 5200 metros respectivamente. 

Volcanes

Ese día volvíamos contentos a la casa porque, después de unas semanas sin mate, habíamos conseguido yerba a un precio razonable. Digo esto porque en Oaxaca (se me olvido ponerlo en el post anterior) en una dietética nos ofrecieron 1kg de yerba a solo 900 pesos mexicanos (algo así como 700 pesos arg) 

Todavía nos quedaba el último día para tachar los pendientes de la lista. 

Capilla del Rosario. Considerada en su momento la Octava maravilla del mundo, una obra de algún tipo especial del barroco que desconozco. Pero si muy llamativa por sus paredes y obras cubiertas en láminas de oro. 

Capilla del Rosario

Biblioteca Palafoxiana. Primera biblioteca pública de América y única en su especie dado el cuidado y preservación de libros y mobiliarios originales, que datan de más de tres siglos. 

Biblioteca Palafoxiana


Exposición fotográfica del Word Press Photo 2015. Una de esas casualidades que siempre vienen bien para disfrutar. 

Pero llegaba el fin de semana, y un nuevo plan surgía. Los carnavales de Veracruz y la posibilidad de cruzarnos allí con una vieja conocida. Juli, una de las amigas cordobesas que hicimos en Ecuador hace ya 2 años. 

Y así sucedía. Viajamos a Veracruz, donde nos recibía Luis y su compañero Jorge. Nos encontrábamos con Juli, y pasábamos un fin de semana carnavalero. 

Carnavaleando

Y a todo esto le sumamos que se cumplieron 7 meses desde que salimos de casa. 7 meses de elegir hacer lo que más queríamos. 7 meses felices. 

Aún no llega.
Falta poco
o mucho
pero saben que algo cambió.

Ya no son los mismos.
Tampoco su hogar.

Podrán adaptarse
O reinvertarse.
Podrían intentarlo
poseen, ahora, mucha más fuerza.

O se darán cuenta
jamás vencidos
esa energía nueva
son alas mágicas. 

Tomarán impulso
volverán a volar
ya no en busca de
sino a vivir la libertad. 

Los mismos, distintos

Se terminaba el carnaval, dejabamos Veracruz. Parada técnica de un día en la fría y lluviosa Xalapa y hacerle frente al monstruo de la Ciudad de México.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Oaxaca (Tehuantepec-Huatulco-Mazunte-Oaxaca)

Vueltas

No hace mucho, y después de tanto,
descubrió que las vueltas de la vida le gustan,
las vueltas de la vida con ansias las espera.

No sabe si son revanchas, desafíos, segundas, terceras o 
miles oportunidades.

Tiempo tal vez de mejorar, de corregir, de potenciar, aquello 
que fue; o lo que no.

Sin embargo hay algo que lo complica, le quita el sueño. 

Comprender la idea de que a veces, a pesar de todo, no exista 
un por qué.

Y es entonces, cuando la explicación perece, 

que la vida no tiene vuelta, solo ida.

Tehuantepec 

Después de varios días, madrugábamos con un poco de cruda (resaca mx style) para ir rumbo a Oaxaca. 

El primer destino de este estado salía casi aleatoriamente. Llegábamos, por Cs, a un pueblito muy pequeño llamado Tehuantepec. La familia de, nuestras posteriormente amigas, Tania y Lupita nos abría sus puertas. Dos días en los que nos trataron cómo hijos, nos dieron de comer como chanchitos y nos llevaron a conocer un poco más de su lugar. 

Lupita y Tania & Nos

En la torre del reloj

Pasadas dos noches, y habiendo realizado una gran parada técnica, nos dirigíamos hacía, lo que para mí es, una joya del Pacífico.

Pero algo había sucedido. De repente la vuelta a casa había tomado forma. Con una mezcla de sentimientos habíamos sacado pasajes de regreso. 

Huatulco 

De la terminal, panchitos de por medio, a la casa de Aldo. Un crack de la vida. Esa gente cargada de energía de otro planeta. Nos fue a buscar y nos llevó en moto hasta su casa. 

Primer día, suave. Descansamos del viaje, dimos una vuelta por el centro y cenamos algo tranquilos. 

Ya el segundo, Aldo y su amigo nos llevaron a hacer un recorrido por el mirador del faro y a pasar la tarde a la playa La Entrega. Una merienda poco típica: ostiones recién sacaditos del mar con salsa picante. 

Mirador del Faro


Un detalle de color, de color rosa, el poncho descapotable en el que fuimos. 

El poncho y el faro


Aldo estudia Economía y trabaja con artesanos del lugar, por lo que durante los otros días durante el día, lo veíamos poquito. Asique después de desayunar nos íbamos caminando hasta la playa Santa Cruz. Birritas, sol, lectura, chapuzón y repeat all. 

Santa Cruz I

Santa Cruz II


Una de las últimas noches salimos a una fiesta hawaiana, en la que la cerveza costaba sólo 10 pesitos mx. El resto de la noche es más bien confidencial. 

Aldo & Nos 

Para seguir en sintonía, y aprovechando que una vieja amiga del Chelo (otra Lupita más), hacíamos base en Mazunte. Un pueblito súper hippie, frente al mar abierto. 

Primer día, pasado en la cama. Fiebre, resultado probable de alguna ingesta en mal estado. Mientras yo me reponía, el Chelo y Lupita iban al mercado de Pochutla. 

El resto de los días lo dedicábamos a recorrer las distintas playas y pueblitos aledaños junto a Lupita y alguna amistad que se sumaba o alguna hija de amigos a quien cuidar. 

Lupita y Pilar & Nos

Playa Carrizalillo (Pto Escondido)

Playa San Agustinillo

Playa Mermejitas

Playa Xipolite

Niña finlandesa I

Niña finlandesa II

Playa Mazunte

Más días de puro relax, de sentarse a escuchar el mar, ver olas grandísimas y de tratar de ver qué vueltas de tuerca podemos dar. 

Habiéndonos despedido de Lupita y el mar (por unos cuantos días) nos subíamos a una van (casi letal) con destino a la ciudad de Oaxaca. Un camino de curvas y contra curvas fastidioso, agravado por el espíritu de piloto de F1 del chofer, hacía que más de uno se descompusiera dentro y fuera del vehículo. 

Por suerte llegamos vivos a la fresca Oaxaca. Después de almorzar, casi a las 17, nos encontrábamos con un nuevo couch. Gio (y su hno menos Axel). 

Gio, un chico de nuestra edad, encargado del taller mecánico de su familia. Otra familia que nos abría las puertas y nos cuidaba cómo a sus propios hijos. 

Oaxaca posee un centro histórico muy bonito, muy bien mantenido. Los primeros días los usamos para recorrerlo un poco, tirarnos a dormir una siestita en algún parque, conocer plazas y mercados, donde probaríamos insectos (llamados chapulines, asquerosos) y gusanos de maguei (un poquito menos asqueroso).

Centro histórico Oaxaca

Templo de los Franciscanos

Siesta en el Parque

Bici atada

Ya empezando a visitar algunos de los principales atractivos del lugar, Axel nos llevó a conocer el sitio arqueológico de Monte Alban. Ciudad que supo ser la capital indígena más importante de la región de Oaxaca. 

Monte Alban I

Monte Alban II

Monte Alban III


Después de caminar por algunas horas por las ruinas, almorzamos 10 taquitos y nos fuimos a recorrer supermercados para conseguir yerba. Resultado de la búsqueda: negativa. 

El día siguiente fuimos rumbo a Hierve el Agua. Un lugar en medio de la montaña, con cascadas petrificadas y manantiales de agua que forman piletas naturales de un color increíble. Un lugar casi único en el mundo; otro similar y más grande se encuentra en Turquía. 

Cascada petrificada

Hierve el Agua (piscina I)

Sobre el manantial

Manantial 

El último lugar que visitábamos era un pueblito cercano a la ciudad donde se encuentra un árbol muy famoso por su tamaño (el más ancho del mundo) y antigüedad: El Tule. Unos 50 metros aprox de alto, otros casi 60 metros de circunferencia y según nos comentaron casi 2000 años de edad. 

El Tule.

Volviendo a la vida social, hicimos muy buena amistad con los chicos de la casa y también con sus primos gemelos (los pinches pirriris). Birras, tlayudas, mezcal y pingpong, entre otras hacían que nuestra estadía en Oaxaca sea muy entretenida. 

Con la familia Blanca (Gio fotógrafo)

Fuimos por 3 días y nos quedamos 8. Con algunos kilitos más después de todo lo que nos dieron de comer dejabamos atrás este lindo lugar y esta excelente familia. 

Puebla, la heroica de Zaragoza, nos esperaba.