lunes, 14 de septiembre de 2015

Cuenca

Llegar a Ecuador nos llevó unas horas más de las que pensábamos. Debíamos pasar por el paso fronterizo, trámite que no duraría, en teoría, más de 15 minutos. 

Creo que batimos un nuevo record mundial ya que estuvimos en la frontera unas 6 horas. Un caso atípico, un contingente de colectivos repletos de seguidores de alguna religión provocaron un cuello de botella más que considerable. Sumado a la “buena” predisposición de los empleados del lugar hicieron que esto se transformara en algo insoportable.

Siendo las 7.30 y después de cada uno de nosotros tuviese su percance con los empleados de la aduana, logramos subir de nuevo al colectivo rumbo a Cuenca, en el cual no lograríamos descansar demasiado resultado de la combinación de curvas y contracurvas del camino y la prisa del chofer por llegar a destino.

Allí nos esperaba Lis, una estudiante de odontología que con sus compañeros de casa (Xaviera y Juan) nos recibían en lo que era su primera experiencia en Cs. 

Un dato importante es que no éramos los únicos huéspedes, también había llegado el Tano Stef, un personaje que requeriría un capítulo aparte. Nos deleitó con sus recetas imaginarias, nos enseñó un poco más de historia (ya que esta era su profesión) y supo ser un gran compañero.

Respecto a la ciudad, Cuenca es super lindo. Estilo colonial, ritmo de vida muy tranquilo, gente muy amable, un paisaje serrano hermoso.

Después de llegar e instalarnos en la casa de Lis, caminamos por la ciudad y almorzamos comidas típicas ecuatorianas a base de plátanos: tigrillos, empanadas de verde y bolones con chicharrón (muy sabrosas y contundentes). Ya con la panza llena fuimos a conocer el Museo Pumapungo y de esta manera aprender un poquito más sobre las costumbres y etnias del Ecuador. En ese transcurso conocemos el trayecto de los 4 ríos y el Puente Roto. 

Al día siguiente debía realizar una visita médica al dentista por lo que no pudimos alejarnos mucho de la ciudad. Durante la mañana recorrimos un poco el centro y subimos a la terraza de la catedral. Foto
En la tarde, tras ser atendido, y aprovechando que estábamos ya cerca, fuimos hasta el mirador del Turi para tener un panorama desde arriba de todo Cuenta. 


Catedral de Cuenca

Vista desde la terraza de la Catedral

Vista desde el Mirador del Turi

Tercer día en Cuenca salimos la banda entera para llegar a la Laguna de Busa, en San Fernando. Un lugar muy lindo, pacífico, ideal para comer un asadito ( de esos que hace casi 2 meses no probamos). Recorrimos el lugar, tomamos unas buenas fotos y retomamos para volver a la casa y tomar unas buenas chelitas.

Argentina, Ecuador, Italia, Perú en la Laguna de Busa

Laguna de Busa I

Laguna de Busa II


Nos volvimos a encontrar con Ron que seguía en sus vacaciones. Salimos a cenar junto con el tanito y luego a tomar algo por la Calle Larga (lugar de bares y boliches de Cuenca). Eso sí, hasta temprano. A las 12 de la noche por ley cierran todos los lugares. Según nos comentaban, esta ley se sancionó dado que los cuencanos tuvieron varios problemas de alcohol, y hasta llegó a ser considerada una de las ciudades más alcohólicas de Sudamérica.

Último día en Cuenca, sábado de lluvia, matecitos y partido de Boca-Gimnasia gracias a la TV pública on line. Sábado bien dominguero, al mejor estilo argento.

Nos despedimos bien temprano de los chicos y Cuenca, esa ciudad que supo tratarnos más que bien, y que sin dudas es un gran lugar para vivir. Más que recomendada a todos.

El domingo sería un día de rutas para llegar a nuestro próximo destino, Baños.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Punta Sal

Punta Sal, una playa casi paradisíaca. Llegamos después de hacer cambio de colectivo en Piura y levantar a dos nuevos viejos conocidos, los hermanos catalanes.

Siendo 4 nuevamente llegamos a este pueblito de unas 10 cuadras aproximadamente y caemos en Hostel realmente especial. La casa de Jerry. Su dueño, Jerry valga la redundancia, era un chamán, un ser que se encontraba en otra frecuencia. 

Nos hizo precio y nos dejaba quedarnos siempre y cuando nos hiciera una limpieza (y no de agua y jabón). Aseguraba que para poder estar tranquilos y no perjudicar el ambiente debía “armonizarnos”. Y lo hizo. Una gran experiencia, un gran comienzo de nuestra estadía en su casa.

Estos tres días fueron un lindo contacto con la playa y el mar. Vimos ballenas, lobitos marinos, nadamos con tortugas marinas (al chelo lo pico un agua viva) y hasta hubo plancton en la orilla durante la noche. Una de las coas más increíbles que vimos hasta hoy.

(foto prestada) "Tenía la edad aquella en que la certeza caduca"

Patio de la Casa de Jerry

Tortuga Marina

Hombres trabajando


Conocimos nuevas personas las cuales, aunque en pocos días, nos dejaron unas muy buenas energías para seguir, para no olvidarnos del motivo del viaje, para estar en esa sintonía que necesitamos.

No hicimos mucho más a decir verdad, pero fueron unos días de relax exquisitos. Fogatas durante las noches, sol durante el día. Escapamos de los ruidos de la ciudad. Nos desconectamos de todo por unos días. Volvió el charango del Killi, la guitarra del chelo, las canciones. Unos días de introspección.

Un lugar casi escondido, que no deben dejar de conocer si pasan por la costa norte de Perú.

Mientras tanto nuestra estadía en el Perú llegaba a su fin y una nueva despedida se daba. Ya no sabemos con certeza cuando nos volveremos a cruzar, pero sabemos que dos amigos rondaran por ahí y algún momento nuestros caminos volverán a ser los mismos.

Haciendo tiempo hasta la noche que partimos a Ecuador, recibimos una visita inesperada. El Ron se tomó vacaciones y nos siguió el paso. Cenamos para cerrar la noche y marchamos a tomar el bus. 

Unas cuantas horas nos separaban de nuestro próximo destino.

Chiclayo

A decir verdad Chiclayo nunca estuvo en nuestros planes. Pero alguien había visto nuestro viaje publicado en Cs y nos escribió para invitarnos a visitar esta ciudad y asegurarnos un lugar donde quedarnos. Allí fuimos.

Llegamos y necesitábamos conectarnos para avisarle a Ronald (quien sería primero nuestro host para convertirse luego en un gran amigo) que estábamos listos para coparle la casa por unos cuantos días.

Quedamos en un restaurant muy top, en el que solo tomamos un juguito de piña para que nos habiliten el wifi, y ahí Ron pasó a buscarnos y hacernos una suerte de entrevista para ver si éramos dignos de su morada. Prueba superada.

Fuimos para su casa, donde ya hospedaba a Vicky, una rosarina muy copada que nos simplificaría demasiado la recibida. Ron nos dejó ya que debía volver a su trabajo por lo que después de comer algo y tomar unos mates nos fuimos para la playa de Pimentel, donde realizaríamos uno de nuestros rituales favoritos: birra+papas+atardecer.





Chiclayo es una ciudad cargada de historia, de culturas pre hispánicas que no dejaron de sorprendernos por su contenido, sus conocimientos y costumbres.

Visitamos:

Pirámides Truncas de Túcume, un complejo de 26 pirámides y su museo correspondiente.




Museo del señor de Sipán, ícono de la cultura Mochica. Según nos comentaban la tumba que encontraron es la 2da en mejores condiciones y grande después de la de Tutankamón 



También aprovechamos para otro tipo de salidas, boliche (modo bizarro), teatro, tarde de hotel y una cena con un grupo de viajeros argentinos que conocimos por Cs.



Pero lo que más rescatamos de esta parada es que nos llevamos un nuevo amigo. El Ron. Nos abrió las puertas de su casa, conocimos a su familia, su negocio familiar, su trabajo. Aprendimos de su humildad, de sus buenos gestos y actos, y su forma de encarar la vida. Un sobreviviente. Uno de los nuestros. 

Dejamos la casa y a Ron, al menos por ahora y nos íbamos rumbo a la costa donde un nuevo encuentro acontecía.

Huaraz

Llegamos a Huaraz (3200 msnm) bien temprano y conseguimos un hostel en un 5to piso, sin ascensor y con el baño en planta baja. Dada estas condiciones y su ubicación en las cercanías del mercado (y todo el movimiento que ello conlleva) pudimos pagar una tarifa bien baja.


Los días fueron bien movidos, conocimos mucho en muy poco y a continuación se detalla:

Día 1: Ascenso a la laguna Wilcacocha, 3745 msnm, su nombre proviene delas voces quechuas: Willca – Nieto y Cocha – Laguna, significaría Laguna del nieto, ya que en temporada de lluvias aparecen pequeños ojos de agua o lagunas cercanas.
Previo a cumplir con la meta del día, nos cruzamos con Lessi, Rosita y Luyin. Tres peques que desconfiaron de unos "gringos" a primera vista, pero que luego de acercarnos, jugar al voley y enseñarles lo que era el basquet, previa propina, nos dejaron tomarles una foto.


Lessi, Rosita y Luyin

Laguna Wilcacocha

Laguna Wilcacocha


Día 2: Excursión al Parque nacional Huascarán (340000 hectáreas), repleto de plantas silvestres medicinales. 
1ra parada: Laguna de agua gasificada natural (magnesio, hierro, etc.)
2da parada: Laguna de 7 colores, aunque hermosa, solo vimos un par de ellos, y presentación de la Puya Raimondi (planta más alta de Sudamérica)
3er parada: Glaciar Pastoruri 5200 msnm, 60 % menos de oxigeno que snm, simplemente magnífico.
Almuerzo 16 pm en Catay: Levantamuerto (sopa de verduras, trigo, carne de cordero)

Laguna Agua Gasificada

Laguna 7 Colores

Puya Raimondi

Glaciar Pastoruri

Glaciar Pastoruri

Laguna congelada a orillas del Pastoruri


Día 3:
1er parada en Carhuaz, helado de chirimoya y ron con pasas.
2da parada: Yungay. 31 mayo de 1970 Tragedia más grande de América, terremoto de 7.8 durante 50 segundos para destruir el 95% del lugar. Entre 2 y 3 minutos más tarde, las réplicas producen un desprendimiento de hielo en el Huascarán (6750 msnn) y produce una avalancha que entierra a unas 70 mil personas. Ciudad enterrada a 2.5 mts.
Menos de 100 sobrevivientes.
Hipótesis contra Francia, realiza pruebas atómicas en un atolón del Pacífico que genera el cruel desprendimiento que sepulta la ciudad.
3er parada: Laguna Llanganuco (quechua laguna hembra) color intenso turquesa, debido a los sedimentos de los glaciares. Sup: 91 estadios de fútbol, profundidad: un edificio de 11 pisos.
4ta parada: Ciudad se Caraz "dulzura", donde Bolivar pasó unos años organizando la campaña libertadora
Volvimos jugando con Maciel, que nos miraba y se divertía con nuestras caras, quizás nuestras barbas. Como premio, el padre joven nos regala un caramelo de limón, que junto a la sonrisa de la hija nos completa, aunque sea solo un rato y vemos desde cerca eso que llaman felicidad 

Yungay vista desde el cementerio

Laguna Llanganuco

Árbol crack

Laguna Llanganuco



Terminaba nuestra estadía en las cordilleras peruanas. En nuestro próximo destino nos esperaba un nuevo couch.

Yapa 1: Pastoruri ao vivo.



Yapa 2: Vean, al menos, el minuto 1 completo de este video. Historia del terremoto y avalancha en Yungay. Conmovedor.






Paracas

Primer incidente del viaje: caída de la billetera en el colectivo. La muy astuta se quiso librar y no me aviso que bajaba antes que yo. Quedó arriba, y cuando me di cuenta, ella se enamoró de un amigo de lo ajeno. 

A dar de bajas las tarjetas, denuncia policial y a vivir del Chelo, hasta nuevo aviso.

Habiendo conseguido hostel a una cuadra de la playa supimos bajar varias revoluciones y disfrutar de unos días en este pueblito tranquilo, que por ser temporada baja, nos encantó un tanto más.

Estuvimos sólo dos días, conocimos una reserva natural muy linda (desierto, playas de arena roja, ruinas de “La Catedral” arrasada por el terremoto de 2007, etc.). Tuvimos suerte ya que había alerta meteorológica por el Viento Paracas, el cual provoca tormentas de arena.


Playa Roja

(restos) La Catedral

Playa Roja


Atardecer en la playa con motivo de lo que sería la primera despedida de los hermanos catalanes y nos marchamos por la mañana hacía, nuestra “amada”, Lima y tomar así el colectivo rumbo a Huaraz.

Acto misterioso 
La atracción del poniente
Nos acercamos sigilosos
A ver el sol caer.

Alguien nos ha enseñado
Tranquilizándonos
Que mañana volverá de nuevo
Con sus nuevas oportunidades

Para verlo claramente
Nada debiese interponerse
Aunque quizás de esta manera
se aprende a valorizar.

Si hay algo que interfiere
Y nuestro poder es finito 
Es tiempo de moverse
Y encontrar una nueva perspectiva.

Por más ruidos que el mar provoque
Nuestro inconsistente tiene la respuesta
Aquella que a veces
No queremos oír.



Pd: Cómo mencionaba anteriormente nos separamos por primera vez (nunca estuvo asegurado el re encuentro) de Lau y Killi. Ellos nos regalan estas palabras:

Ahora de nuevo andamos los dos, sin embargo, no somos los mismos pues nos llevamos algo de vosotros en nuestro camino. Gracias por compartir parte del viaje con nosotros,hemos sido una pequeña familia en ruta y ha sido y será siempre un precioso recuerdo de lo que llamamos "felicidad". Nos volveremos a ver amigos, en cualquier momento, en cualquier parte Us trobarem a faltar, us estimem guapus! 


Ica


Llegada a la ciudad de Ica 9.30 am después de 12 hs de viaje desde Arequipa.
Condiciones del viaje: optimas, con bastante movimiento en el 2do piso del colectivo.
Primera apariencia de la ciudad: mala. Según diversas fuentes tiene una gran semejanza a algún lugar asiático sin edificios altos. Muchísimo ruido, harto tráfico, aire denso de respirar.

Centro de Ica
Luego de un gran almuerzo, papas a la huancaína + picante de pallar con pollo grillado, partimos hasta el oasis de Huacachina (un lugar que igualmente prometía demasiado en las fotos; la mano del hombre se nota, y lo ha desmejorado mucho, en mi opinión).
A falta de heladerías en el pequeño poblado, nos conformamos con un palito bombón.
Y ahora sí, después de varios intentos fallidos, alquiler de tablas y total sandboarding.
Resultado de la práctica: 3 tiradas (1 por la ladera este de la duna, 2 por la oeste), 2 subidas crueles, un buen palo, grandes cantidades de arena en todos (repito TODOS) los orificios corporales pero más que satisfechos y pasados de rosca. A casi un mes todavía hay rezagos en las rodillas.


Sandboard con Lau
Avistaje de un gran atardecer arriba de las dunas, con el desierto de horizonte. Me atrevo a decir que fue, al menos hasta ahora, uno de los mejores.


Para relajar un poco, previa sacudida general, birritas y batatas fritas a la orilla de la laguna. Otra vez vale mencionar a nuestros amigos de Barcelona. Grandes compañeros de charla y reflexión.

Yendo a buscar al Chelo arriba de la duna

Oasis Huacachina

Ya de vuelta, para cambiar un poco nuestra dieta, sanguchitos y birra en la habitación del hostel, diclofenac y dulces sueños. Pronto partiríamos hacía Paracas, vuelta a las rutas, vuelta a nuestro camino.

martes, 1 de septiembre de 2015

Donde estoy parado



Aclaro de antemano que será una entrada personal.
Pasando el primer mes de viaje algo extraño se sintió. Quizás no haber estado tanto tiempo lejos de casa, hace extrañar a la familia y a los amigos. 
Ver que su vida sigue allá, y la mía acá, al menos por ahora. 

Que se juntan a comer un asado, que la abuela se mejora (cómo siempre supe que sería), que los amigos se divierten y que también te necesitan. Ver todo, pero desde otra perspectiva.

De repente fin de año queda lejos, y nunca lo había querido pensar así. No lo quiero pensar así. Ya no lo pienso así.

Empiezo a entender que haber tomado distancia, haber buscado esa perspectiva tiene un motivo. Encontrarse en el camino.

Pero ¿qué es lo que me digo cuando digo “encontrarse en el camino”?

Se aclara un tanto el escenario. 

Querer entender por qué llegamos a este punto. Entender por qué uno no avanza. Poder verse en ese lugar y querer cambiar. Querer dejar atrás nuestras malas formas, que vaya a saber uno porque las toma. Querer sacarse ese pesado traje que nos exigen, que nos exigimos, y no nos dejan ser cómo en realidad somos; nos vemos haciendo cosas que solo disfrutamos a corto plazo.

Comprender que de eso se trata este viaje. Abrir la cabeza. Conocer. Aprender. Conocernos. Ser.

Eso raro que se sentía ya no está. Se convirtió en fuerza, en ganas, en buenas vibras.

Transitar ese camino de conocerse puede ser fuerte. Animarse a recorrerlo es el primer paso.

No quiero que suene como un libro de autoayuda. 

Escribir, compartir, leer y saber que alguien lo comparte, da un lindo empujón para seguir.

Y seguiremos.

Avanzar

Somos todo y somos nada a la vez.
Es de día aunque no haya sol
Y no quedan cartas viejas sin leer.

Me pregunto si después de tanto tiempo volver a verse en el mismo lugar,
Es un avance o un retroceso.
Creo que el simple hecho de verse, es un avance.

No cometer el mismo error.
No volverse tan loco.
Sin rencores a lo que un día nos unió.

Entender que no encajar
Entender que irse,
Tiene un significado más profundo.

Algo nuevo da impulso, avanzar
Construir algo que no exista
Y no hacer caso a reglas tontas

Ser uno como se es
Ser uno del otro a nuestra manera
Y hacernos uno.